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Alteraciones del sueño


Las alteraciones del sueño son muy frecuentes en la población general. Entre ellas encontramos el insomnio, la hipersomnia y la alteración del ritmo circadiano.

El insomnio se produce cuando existe una dificultad para iniciar o mantener el sueño, despertarse antes de la hora deseada o cuando el sueño es de mala calidad o insuficiente.

El sueño es una parte muy importante de nuestra vida ya que, por ejemplo, es durante el sueño cuando consolidamos lo aprendido durante el día y, sin un sueño reparador, las hormonas relacionadas con el estrés se elevan. Por otra parte, durante el sueño también se produce la hormona del crecimiento, por eso es fundamental que los niños y los adolescentes tengan un descanso reparador y de buena calidad.

El sueño puede verse alterado no sólo por una patología física, sino también por el estilo de vida de la persona y las demandas del entorno social y laboral. Estar viviendo un acontecimiento estresante o padecer algún desorden orgánico va a influir sobre el sueño. Además, el envejecimiento, el hecho de pasar por una depresión o abusar de sustancias psicoactivas, son factores de riesgo para la aparición de insomnio.

Padecer de insomnio tiene repercusiones negativas sobre el estado del ánimo, los procesos cognitivos y sobre nuestro cuerpo. Consecuencias del insomnio:

  • A nivel físico: las personas que no duermen correctamente, se sienten fatigadas, notan ardor en el estómago y sequedad en los ojos.
  • A nivel emocional: están más irritables, tienen mayor ansiedad, sienten tristeza y se sienten menos motivados.
  • A nivel cognitivo: su tiempo de reacción aumenta, se produce un deterioro de la coordinación, la memoria y la atención, pueden padecerse dolores de cabeza, trastornos gastrointestinales, dolores musculares a nivel fisiológico e incluso afectar al sistema inmunológico.

Trastorno del ritmo circadiano


Algunos individuos tienen un desajuste entre el patrón de sueño y el horario socialmente aceptable para dormir. Cuando esto produce un malestar clínicamente significativo se denomina “trastorno del ritmo circadiano del sueño”.

Clasificación de los trastornos circadianos del sueño:

Se trata de patologías en las que afecta el momento en el que se produce el periodo principal del sueño, sin afectar necesariamente la cantidad o calidad del sueño en sí.

Los trastornos del ritmo circadiano de sueño descritos por la ICDS son:

A. Síndrome de retraso de la fase del sueño

B. Síndrome del adelanto de la fase del sueño

C. Trastorno por ritmo de sueño-vigilia irregular

D. Trastorno por ciclo sueño-vigilia diferente de 24 horas

E. Síndrome del cambio rápido de zona horaria

F. Trastorno del sueño en el trabajador nocturno.

A continuación explicamos brevemente alguno de los trastornos del ritmo circadiano más frecuentes.

A. Síndrome de retraso de la fase del sueño

Las personas con este síndrome tienen un periodo principal de sueño de duración y estructura normal, pero retrasado con respecto al horario social convencional. Es decir, el individuo comienza a tener sueño  entre las 02:00 y las 06:00, despertándose espontáneamente entre las 10:00 y las 13:00. Si se ven forzados a iniciar la jornada más temprano (por motivos laborales o académicos) presentarán gran dificultad para despertarse y sufrirán somnolencia matutina excesiva.

B. Síndrome del Adelanto de la fase del sueño

Se caracteriza por un periodo principal de sueño de duración y estructura normal, pero adelantado con respecto al horario social convencional. Es decir, el individuo comienza a tener sueño entre las 18:00 y las 21:00, despertando espontáneamente entre las 02:00 y las 05:00. Si se ven forzados a prolongar la jornada hasta más tarde (por motivos laborales o académicos), presentan gran dificultad para mantenerse despiertos durante la tarde y la noche, con somnolencia vespertina excesiva.

E. Síndrome del cambio rápido de zona horaria (Jet Lag)

Este trastorno se caracteriza por un desajuste transitorio entre la  hora cronológica ambiental y el ritmo sueño-vigilia endógeno, como consecuencia de un viaje rápido entre zonas horarias. Los síntomas dependen de la dirección del viaje con respecto a la rotación de la Tierra. Los viajes hacia el Oeste producen un avance relativo de fase del sueño, mientras que los viajes hacia el Este producen retraso de fase.

F. Trastorno del sueño en el trabajador nocturno

Este trastorno se produce cuando un paciente se ve forzado sistemáticamente a permanecer despierto durante su periodo normal de sueño. Ocurre principalmente en personas que trabajan con un sistema de turnos, tanto de noche, de madrugada o rotativos, siendo particularmente severo en estos últimos. Se estima que entre un 5 y un 10% de los trabajadores que utilizan estos sistemas presentarían el trastorno. (Drake, 2004)

Los síntomas varían según la modalidad de turno y las preferencias personales del paciente, pero en general incluyen somnolencia y disminución de las capacidades cognitivas durante el periodo de vigilia forzada, con insomnio durante el periodo de descanso y sueño no reparador.

Consecuencias de sufrir alteraciones en el ritmo circadiano del sueño.

A corto plazo puede aparecer somnolencia excesiva diurna, desorientación, disminución de las capacidades cognitivas durante el periodo de vigilia forzada, insomnio durante el período de descanso y sueño no reparador.

A largo plazo puede ocasionar problemas como enfermedades crónicas del hígado,  del corazón o de otro órgano vital.

Hipersomnia

Se caracteriza por la presencia de somnolencia excesiva como mínimo durante 1 mes, evidenciada tanto por episodios prolongados de sueño como por episodios de sueño diurno que se producen prácticamente cada día. La somnolencia excesiva debe ser de suficiente gravedad como para provocar malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

La hipersomnia puede provocar malestar significativo y deterioro social y laboral. El sueño nocturno prolongado y la dificultad para levantarse pueden producir problemas a la hora de cumplir con las obligaciones laborales. Los episodios no intencionados de sueño durante el día son a veces muy molestos e incluso peligrosos si, por ejemplo, el individuo está conduciendo o trabajando con una máquina. El nivel de alerta disminuido que se observa cuando el sujeto intenta combatir la somnolencia puede comportar un bajo rendimiento, una pobre concentración y un déficit de memoria durante las actividades diurnas.

La somnolencia, a menudo atribuida, por error, al aburrimiento o a la pereza, puede también afectar las relaciones sociales y familiares. Estas atribuciones erróneas pero continuas pueden hacer que la persona comience con un cuadro de ansiedad o depresivo.